"Sin Castidad no hay Dios"
Con éste título comenzamos el tema, aclarando que la palabra "castidad" no significa exactamente lo que se entiende actualmente.
Estamos claros que el entendimiento de las palabras es esencial para la comprensión de las ideas, mayormente en las religiones, la psicología y la filosofía, sin embargo, en nuestros tiempos, es muy poca la cantidad de palabras utilizadas en el coloquio. La mayoría de ellas no significan exactamente lo que se entiende ni lo que se quiere decir, y es por eso que las ideas no se transmiten correctamente. No en el mismo idioma ni mucho menos entre idiomas diferentes. Aún peor es el caso entre culturas, y casi nulo entre épocas diferentes.
Con respecto a la palabra "Castidad" y su aparente significado moderno que preocupa mucho en el ámbito religioso - especialmente en las religiones basadas en el judaísmo -, para nada tiene que ver únicamente con el sexo, ni mucho menos parametrizarlo con ideas morales.
Puro, Sagrado, Limpio, Incorrupto, son la verdadera raíz semántica de la palabras originales - no latín - que luego se cambiaron a "Castidad" - palabra latina con la que han querido explicar el sentido de ideas griegas y hebreas -.
Pero... ¿está mal utilizar la palabra castidad? de ninguna manera. Al fin y al cabo, se trata de una acción y no de un estado. Consiste en no alimentar la naturaleza sensual del ser humano, con la firme intención de que nada dificulte la percepción de sí mismo.
Seamos más claros. Se trata de no alterar ni estimular las glándulas endocrinas del cuerpo físico, ni los diferentes niveles de la fisiología psíquica, de manera que no se generen ni acumulen fluidos, hormonas y sustancias químicas, ni ideas ni experimentaciones psicológicas, ni se predisponga el comportamiento hacia las acciones y actividades que terminan nublando la percepción de lo verdadero y lo espiritual en nosotros mismos, pues de hacerlo, las sensaciones y emociones persistentes encadenadas con la sobre estimulación endocrina nos llevaría en una vorágine de ilusiones y deseos que conllevan a la búsqueda incontrolable y compulsiva de repetir físicamente tales motivaciones.
Quizás ahora, el sentido de la palabra se amplía a tal punto que abarca a todo el abanico de sensaciones y emociones que detonan reacciones en nuestra psiquis. Ira, lujuria, envidia, codicia, y otras más que siempre terminan generando comportamientos y reacciones absolutamente mecánicos e inconscientes.
En el caso sexual concretamente, el asunto de la castidad ha inspirado teorías y métodos prácticos que a la larga han terminado por colisionar sus propios postulados en acción e intención. Me explico. No podemos buscar lo que queremos evitar, por lo que sin entrar en detalles con respecto a lo dicho por otras fuentes, lo que buscamos debe ser cónsono con lo que evitamos, por lo que - en lo sexual, repito - no debemos alborozar nuestros pensamientos, sensaciones, imaginación y deseos con nada que conlleve
¿Ahora vemos por qué la castidad se ha convertido en el tema central de las religiones? pero... es bueno aclarar un tema asociado con éste, "Arcano", que se trata de la búsqueda del discernimiento entre las dos naturalezas - una que se tiene y otra que se es - que intervienen en absolutamente toda actividad
La verdad es que es un hecho que las religiones son anti naturales. Ciertamente enseñan que la verdad se obtiene mediante la incorrupción. Nosotros mismos hemos dicho que "sin castidad no hay Dios", lo cual es cierto y verdadero, pero entendiendo el correcto significado de lo que queremos decir. Propugnamos la abstención de búsqueda de sensaciones, lo que conlleva a baja producción de hormonas que desemboquen en alborozos incontrolables.
Estemos claros. Estos son temas absolutamente religiosos, en los que buscamos la verdad absoluta de nosotros mismos, cosa que es constantemente opacada por las intensiones e inclinaciones sexuales, sensuales y emocionales.
Es necesario entender que toda sensación y toda emoción tiene su ancla o asidero en alguna glándula, y por ende en alguna hormona, por lo que mediante el método explicado de muchas formas en éstos escritos, evitemos poner nuestra atención en aquello que estimule la naturaleza animal.
Resistir sin desear y abandonar la corrupción sin luchar contra ella, “¡No coagular, no coagular!” es la receta de la felicidad.
La muerte de Jesús en la cruz es el último arcano, y son tantos como inclinaciones y concupiscencias tengamos que vencer.


